¿Crees que no hablar de tu duelo hará que la pérdida de ese ser querido sea menos doloroso?

Cuando has perdido un ser querido, pasas por un proceso de duelo, de gestión de la pérdida.
También se puede dar cuando pierdes otro tipo de cosas, como por ejemplo, una oportunidad, una parte de ti (a nivel físico o a nivel simbólico), un empleo, una amistad… pasas por un proceso de duelo.

El duelo ha sido ampliamente estudiado, cuando lo vives pasas por una serie de fases. Inevitablemente, tu y todos, pasamos por este proceso. Estas fases del duelo són las siguientes: La negación, el enfado, la negociación, la tristeza y la aceptación. Quizá con algunas diferencias y matices pero al fin y al cabo pasas por aquí.

Es sabido que el hecho de compartir tus emociones, hace que estas sean mas llevaderas, se afloja la carga que llevas y, el sufrimiento que es la base de muchas patologías pierde peso, importancia y por tanto capacidad de enfermarte. Ya que cuando se queda dentro, esta experiencia si no es compartida se enquista en el cuerpo, la energía/emoción y la mente.

Cuando compartes tus emociones con los demás, con alguien de confianza, se deshace la tensión interna y el malestar. Al poner en palabras, o simplemente expresar lo que sientes, puede ser de manera no verbal como a través del dibujo, música, canto, teatro, mímica, collage, arcilla…se ordena tu mundo interno y llegas a una claridad y a una comprensión más profunda a tu ser. Te quedas más en paz. La aceptación y la integración te permiten dejar ir el dolor.

Cerrar esta situación te permite seguir con tu vida, y añadir una nueva y dolorosa experiencia a tu ser. Ya que los sentimientos no expresados se quedan dando vueltas en tu interior. Desde la terapia gestalt se promueve todo tipo de expresiones (verbales, corporales, artísticas), con diferentes técnicas, para que puedas cerrar el círculo, aunque la otra persona ya no esté presente nunca más.

Sorprendentemente se pueden dar situaciones donde te sientas apesadumbrado y a la vez aliviado por la muerte del otro. Estas emociones “contradictorias” se pueden integrar en terapia permitiendo integrar diferentes partes de tu ser. Tener la oportunidad de expresar tus sentimientos de culpabilidad o quizás de resentimiento ayuda a hacer más liviana tu vida.

Hablando con un terapeuta no vas a resolver el problema de la muerte, si no que vas a poder vivir la experiencia existencial que nos iguala como humanos.
El hecho de sentirte escuchada, validada, comprendida por el otro te hace sentir menos solo y aislado, y por tanto la experiencia permite que la empatía y la conexión vincular humana tenga sentido y haya algo más de completitud. Te sientes menos sola ya que compartes un hecho que nos atraviesa a todos los humanos.

El terapeuta también es un ser humano, no una IA, y por consiguiente, también es sensible y consciente del dolor que estás atravesando. Esta presencia humana habilita una regulación emocional conjunta. No estás siendo juzgada por llorar, sentir rabia o impotencia, simplemente estás siendo acompañada. No hay unas emociones mejores que otras en este contexto.

Al estar basada en el aquí y el ahora, la terapia permite quitar peso al pasado, como lamentaciones y culpas, y al futuro en forma de preocupaciones. La experiencia presente te devuelve a la vida, tu vida y tu responsabilidad de como quieres vivirla.

Es entonces cuando puedes vivir experiencias reales de apoyo. Que en un futuro se pueden convertir en experiencias de autoapoyo. Una vez has integrado esa parte de ti que te puede calmar, guiar, hacer de madre o padre internos.

Respetándote a ti misma, a tu ritmo.

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